Overblog Todos los blogs Blogs principales Economía, Finanzas y Legal
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Esta es la ventana a la que me asomo cada día. Este es el alfeizar donde me apoyo para ver la ciudad, para disfrutarla, para sentirla, para amarla. Este es mi mirador desde el que pongo mi voz para destacar mis opiniones sobre los problemas de esta Sevilla nuestra

Publicidad

EL CANTO DEL CUCO.Crónica de la desvergüenza II

            EL-CANTO-DEL-CUCOII.jpgNadie puede ponerse en el lugar de quienes han perdido a un hijo. Nadie, absolutamente nadie, que no haya pasado por este dolorosísimo trance contra natura, sabe lo que significa este arrancar de las entrañas parte del ser, esa extirpación de la vida en plena conciencia, con plena percepción del dolor, consciente de que los horizontes se van ennegreciendo conforme los días van pasando, sin ninguna substancia que atenúe o amortigüe el sufrimiento.

            Cuando la muerte lanza un derrote con su guadaña en el borde de una carretera o hinca sus afiladas uñas en un órgano vital, sesgando de improviso sus ilusiones, las expectativas de una persona joven, hay otras a las que también se desposee de la luz de sus ojos, hay otras que mueren en vida, que son ya solo suspiros voceando un dolor incomprendido para muchos. La resignación encapsula, tras un periodo temporal, al ser, lo inmuniza de la congoja y hasta puede que experimenten una sensación de conmiserativa liberación, si en el fragor de la batalla el dolor aró con demasiada profundidad los campos del alma.

            Lo que ha acaecido en esta ciudad es simplemente la verificación de un hecho que ya mucho dábamos por consumado: la justificación judicial para beneficiar a asesinos y penar a las víctimas, en este caso concreto, a sus familiares más directos. Han sobrepasado los límites del dolor ajeno con esta pronunciación judicial sobre uno de los presuntos asesinos de Marta del Castillo. O mejor dicho, y ateniéndonos al pronunciamiento del auto del juez, al pobre e inocente Cuco. Vamos poco menos que esta sociedad está atentando contra la libertad de este individuo al que se le sitúa en el lugar de los hechos, el día del asesinato. Pruebas contundentes que por lo visto no tienen la consideración suficiente para probar su culpabilidad en esta ignominiosa causa. El magistrado no considera probada su participación en los hechos, ni en el traslado del cadáver, eso sí conoce el lugar donde está el cuerpo de la niña. Y esto, según nos cuentan desde hace décadas, en un país democrático. Por las cajillas. En un lugar donde prime la razón, donde los principios de justicia e igualdad sirvan para proteger a sus ciudadanos de las barbaries, locuras y excentricidades sexuales de otros, este individuo hubiera sido condenado a una pena muchísimo mayor, consecuente y en consonancia con los hechos delictivos, y no ofrecer un salvoconducto para su integración en la sociedad a la que ha vilipendiado, despreciado y humillado con tan deplorable hecho. Éso sí, se han preocupado bastante de preservar su identidad, de no atentar contra sus derechos de confidencialidad.

            Los principios democráticos deben tratar de igualar a las personas en sus derechos. Cuando un fiel de la balanza se vence –como es en este caso y en otros muchos similares- se está rompiendo con su premisa principal y se desfavorece a los justos.

            El asesinato de Marta del Castillo, y esta primera sentencia de uno de sus ejecutores, ha hundido en la mayor de las tristezas a sus padres y hermanas, que no han dudo en manifestarse duramente contra el sistema judicial vigente, en el que ya no creen, sumándose tristemente al pensamiento de millones de españoles, que comienzan a pensar, como Eva Casanueva, en la justicia carcelaria como única solución para condonar el tremendo dolor de haber sobrevivido al martirio de una hija.

Nos están embruteciendo con sentencias como éstas, que nos llevan a expresar sentimientos que creíamos haber desplazado al baúl del olvido con la implantación de un régimen democrático que supuestamente debería protegernos de los desmanes de quienes nos intentan quitar la libertad. A esta familia no sólo le han arrebatado a su hija, la han destrozado espirtual y moralmente, la están enterrando en vida. A esta familia sólo le queda la ESPERANZA y sé lo que me digo.

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post