Esta es la ventana a la que me asomo cada día. Este es el alfeizar donde me apoyo para ver la ciudad, para disfrutarla, para sentirla, para amarla. Este es mi mirador desde el que pongo mi voz para destacar mis opiniones sobre los problemas de esta Sevilla nuestra
La Semana Santa de Sevilla es una obra de ingeniería
sentimental, cuyos primeros cimientos se establecieron hace siete siglos. Una obra que está aún por hacer, que siempre estará por hacer. Sus obreros han sido personajes anónimos, desconocidos autores que han ido labrando la argamasa a base de sacrificios, de esfuerzos, de inquietudes, nunca reconocidos y siempre olvidados, como un maleficio del destino, vaciando el espíritu en el tiempo, atemperando los siglos que cadenciosamente han ido cayendo en la noche de los tiempos, hasta concretarse en un hermoso sueño que se nos presenta casa primavera innovada, nueva, con imágenes desconocidas aunque el recuerdo se obstine en presentárnosla bajo un halo de nostalgia.
Ayer, en la sede de la Fundación Cruzcampo, donde no cabía un alfiler, se presentaba “Historia de la Semana Santa de Sevilla”, este nuevo proyecto de la editorial Jirones de Azul, proyecto cultural sevillano que ya ha abanderado algunas empresas de gran envergadura gracias al tesón e encomiable esfuerzo de Rosa y Esperanza García Perea, y que viene a llenar un vacío sentimental, a remozar la memoria de muchos de nosotros, de una generación que no ha conocido, ni ha tenido constancia literaria, sobre la historia de la fiesta mayor de Sevilla. Una publicación necesaria para comprender el significado y la significación de la celebración religiosa, realizada con rigor y cuyos autores han buceado en las raigambres, no de la tradición verbal, sino en la erudición de otros autores, señalados en el libro cuando se citan sus textos, a los que han añadido sus propias investigaciones consiguiendo una obra elemental y esencial para entender la esencia de esta ensoñación que se nos muestra cuando la luna y los aromas se adueñan del espíritu.
Los autores, Álvaro Pastor Torres, Manuel Jesús Roldán y Pacro Robles, “sevillanos profundos, o como ellos especificarían, y a mucha honra, rancios”, como los definió el presentador en el magnífico preámbulo del acto, el periodista y articulista de ABC Ignacio Camacho, han concebido su trabajo a partir de la idealización de la ciudad como escenario idílico para la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección, marco y figuras que se han ido adecuando a las circunstancias vitales y sociales que los tiempos han marcado, desde el gótico tardío a nuestros años, pasando por el renacimiento, el esplendor del barroco, el neoclasicismo, la Ilustración, el romanticismo o las vanguardias, épocas que han ido influyendo en la transformación de la Semana Santa, vigorizándose y reforzando identidad religiosa en cada una de ellas, “sobreviviendo incluso al Concilio Vaticano II”, como señalaba con su particular ironía el escritor Paco Robles.
Es una obra esencial ésta, para consulta y para disfrute. Un libro de historia pero concebido desde la inmensa humanidad que rebosan sus creadores, que recordaron vivencias sentimentales, como aquella imagen del paso de Jesús Despojado por el laberinto de calles de la Judería, cuando la parroquia de San Bartolomé asiló a la hermandad durante unos años, o la visión extremadamente novedosa, de plena vigencia en nuestros años, de la Semana Santa de Antonio Núñez de Herrera.
Un libro con tres almas que hunden sus raíces en el terruño sentimental de esta Sevilla que tanto les duele, que tanto y tantos sufrimos. Una Historia de la Semana Santa de Sevilla que nos removerá los sedimentos que reposaban en el sueño de los justos que esta indiferencia por todo lo importante que nos sustraen y que ahora nos devuelven con la precisión, exactitud y puntualidad de un trabajo magníficamente resuelto, que convulsionará los sentidos y pondrá elementos de discusión, fielmente razonados, en un compendio de facultades para mostrarnos una visión histórica de la Semana de Sevilla auténtica y verdadera.