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Esta es la ventana a la que me asomo cada día. Este es el alfeizar donde me apoyo para ver la ciudad, para disfrutarla, para sentirla, para amarla. Este es mi mirador desde el que pongo mi voz para destacar mis opiniones sobre los problemas de esta Sevilla nuestra

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CORNETAS Y TAMBORES EN LA MACARENA, GRANDE HONOR A LA EMOCIÓN

            CENTURIA-MACARENA.jpgSon como las estridentes fanfarrias que pregonaban las victoriosas gestas, de las legiones romanas, en los campos de la Hispania altiva que se mostraba indómita al sometimiento o la Galia heroica que hizo estremecer y padecer el amargor de la derrota a decuriones o centuriones antes de doblar la rodilla; es el anuncio glorioso de lo que está por venir lo que esta armonía, lo que estos dorados sones proclaman al aire de la ciudad que se romaniza por donde las viejas huertas de Macario fertilizaban para abastecer de los frutos de la tierra a sus habitantes.

            Llegan rompiendo el aire, con la gallardía majestuosa que ya se adivina en ese cielo azul que cobra toda su intensidad en los espejos argénteos que sirven como corazas a estos heraldos de la Esperanza, cuando en la mañana del Viernes Santo coinciden en la Resolana el relumbre del sol y la gracia de sus sones; llegan acelerando los pulsos de quienes ya viven el sueño porque les corre por las venas el sentimiento y la emoción de la herencia marcial que sólo ellos conocen y retienen, una confabulación de generaciones para implantar la intimidad de una mirada, para extraer la maldad y suplirla por ilusión; arrasan estas cornetas que mantienen en vilo el alma cuando le rezan a Santa Ángela, con esa acústica polifonía que son salmos a la vida y al amor.

            Así atraviesan el tiempo, así rompen las barreras del éxtasis, aunque aún los puros penachos no ondeen ni jueguen con el aire que los acaricia, ni flirteen con las espadañas que se asoman y le salen al paso para ver si se les escapa el beso, que porta cada nota de música, o son todavía sueños que se van enredando en el albor de las plumas cuando franquean el pórtico de la casa donde El que todo lo puede, El que atesora el Poder y Grandeza de los hombres, les espera en aquel espacio de silencio que guarda los más hermosos pregones, las peticiones más puras y las entregas más sinceras, dejárselos a sus pies, protestación pública de la fe que les llena el corazón en la Macarena.

            Asola las emociones esta trompetería que suena a gloria y recuerdos, que nos transporta ahora al futuro, que nos retiene en el pasado, en una extraña simbiosis temporal, en un capricho de las emociones que se muestran y se esconde, que juguetean con el capricho musical que mana de cada uno de ellos para conformar una sinfonía que se manifiesta en esta gente de la Macarena y que se universaliza cuando se muestra al pentagrama del aire y éste se dibuja en los cielos donde se componen estas armonías de la Esperanza.

            Han venido a rendir pleitesía al Señor que los condecora con el amor, cada madrugada de Viernes Santo, que los luce en el orgullo y la sensibilidad, que muchos desconocen e ignoran, tienen residencia en el redoble del tambor de la Sentencia, ése que marca el camino, que regula el andar, que va abriendo el sendero para la proclamación de la Sentencia de vida que pregonan los ojos del Cordero. Han venido a resarcirse de las ausencias, a recordar que otros ya vivieron este amor a través de una corneta o de un tambor, de unos labios que sólo pronuncian versículos populares para que a todos les sea posible entender, o de unas manos que van esculpiendo salterios a cada redoble, a cada golpe de tambor, para manifestar el sentir de la gente de la Macarena.

            Llegan con la altivez de saberse portadores una gracia especial, de un don que sólo a ellos les ha sido conferido. Son soldados de una élite, son parte de la emoción, legionarios del amor, cuyos salarios se cobran en Esperanza, en retenerla y en entregarla. Esa es su suerte. Es la banda de la Centuria Macarena, son sus sones inconfundibles con los que llenaron la Basílica. Honor a ellos que rinden honor al Cristo Sentenciado. Loor a ellos que procuran y acercan tanto amor.

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