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Esta es la ventana a la que me asomo cada día. Este es el alfeizar donde me apoyo para ver la ciudad, para disfrutarla, para sentirla, para amarla. Este es mi mirador desde el que pongo mi voz para destacar mis opiniones sobre los problemas de esta Sevilla nuestra

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NAVIDAD

flia_Simonsen-Alonso.jpg                Acarició con tanto amor el cabello que sus dedos percibieron la gratitud en sus yemas. Sin palabras, oyó como llegaba hasta ella un pregón de felicidad. Las emociones se desbocaron en su interior con tanta fuerza que no supo cómo controlarlas y viajó, por aquel páramo tan trabajado, tan velado por la vida, una lágrima que murió en la comisura de sus labios.

            A pesar de la edad y de los avatares a los que se vio sumida durante su existencia, de la sin razón que le tocó padecer, aquella locura de hombres contra hombres, de hermanos contra hermanos, de los sinsabores que fueron saturando su vida, la textura de su piel todavía guardaba cierta lozanía y sus facciones retenían elementos de la hermosura que encandilara a muchos hombres. El azul de sus ojos, como las profundidades del mar, guardaban un secreto, tan inexpugnable e incomprensivo para la razón como inexplicable para el sentido común. Sus recuerdos habían huído de su mente; o peor aún, se habían parapetado en lo más profundo de su psiquis y volvían a reflejarse en su nostalgia, tan esporádicamente que sus palabras no podían conformar ninguna oración con sentido, ninguna frase conexa, ningún sentimiento fingido. Lo cierto es que la habían secuestrado de la realidad para retenerla en un mundo fantástico y alegre, un cosmos donde todo se dispersa para configurar una extraña residencia donde no se acogen ni emociones ni reconocimientos, donde toda razón se desmiembra, donde toda imagen se difumina aún cuando la sangre, aquella que corría ralentizada por sus octogenarias venas, fuese la misma que propiciaba aquellas caricias que extraían de ella los raquíticos y únicos gestos de amor correspondido.

            Cada vez que la visita ignora si sus palabras recalan en el puerto de su memoria o caen en el abismo donde ha varado la nave de su ser. Pero le motiva y le emociona posicionarse frente a ella, junto a su cuerpo cálido, el mismo que la arropaba en las frías noches de invierno mientras ella se encogía sobre sí misma para oír  aquella voz, ahora mutilada por la cruel enfermedad que le procura todo olvido y una escasa lucidez, que  recitaba los relatos infantiles que hoy están arrinconados en algún lugar de su interior.

            Esta mañana la ha encontrado, como siempre, empotrada en su sillón, con el azul de sus ojos traspasando aquella realidad que sólo le es mostrada a ella, riendo de vez en cuando, rompiendo la frialdad que se ha establecido perennemente en aquella estancia desoladora que se anuncia a la visión de cualquier extraño, aunque se diseminen por sus espacios otras historias, otros olvidos. Cuando la ha saludo ha vuelto su vista, coordinando este acto con una sonrisa y la candidez de su rostro, de esta niña de ochenta y tres años, se posado sobre su alma y una nueva sensación ha venido suplir la fría recepción de otras mañanas. Ha tomado la iniciativa y cogido sus manos. Las palabras han eludido al olvido y han expresado un sentimiento que la ha sobrecogido. ¡Qué frío hace hija! Hoy es Navidad y me gustaría estar contigo y con tus hijos. Os echo tanto de menos. Aquí no hay nadie que me escuche y yo os necesito. Luego apartó la mirada y volvió a reinar en su mundo.

            Se dejó llevar, como siempre desde que cayera vencida por la enfermedad. Siempre se deja llevar. Está sentada en el salón, en aquel espacio que desconoce, que le es extraño, como los que le rodean y mantiene la mirada perdida. Ignora si  los gestos de cariño, las caricias ofrecidas por las manos nuevas, las palabras de afecto le llegarán. El azul de sus ojos resalta sobre la oscuridad interior que la mantiene presa. Esperanza, cada nochebuena, sonríe mientras su hija le acaricia el pelo. No hay recuerdos, hay vida en cada segundo, en cada instante que calla. Hoy es Navidad.

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