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Esta es la ventana a la que me asomo cada día. Este es el alfeizar donde me apoyo para ver la ciudad, para disfrutarla, para sentirla, para amarla. Este es mi mirador desde el que pongo mi voz para destacar mis opiniones sobre los problemas de esta Sevilla nuestra

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PROHIBIR

PROHIBIR.jpg            La llamada de atención, con un aviso de sanción por fumar durante la representación, formulada por el Ministerio de Salud a la obra de teatro “Hair”, que se representa en un escenario barcelonés, ante la delación anónima de un espectador, viene a confirmar el absurdo con el que se manifiestan los rectores gubernamentales de este país, la línea de “progreso” de su política, más propia de una obra de Ionesco. La estupidez elevada a lo supino.

            Las restricciones para los fumadores, que empiezan a soportar medidas propias de regímenes totalitaristas, llegan hasta las obras de teatro. Quienes pudimos disfrutar, en los años setenta de esta obra que relata y transmite el pensamiento y la forma de vida de los hippies, contemplamos un escenario con actores que se desnudaban, fumaban como poseídos marihuana –y creo que en muchos casos no se simulaba la utilización de esta sustancia- e incluso alternaban algunas escenas de sexo explícito. Tiempos de libertad, sin duda.

            En una clara contradicción a sus propuestas electorales, aquellas promesas de libertad, de cese de restricciones, de igualdad, el partido que ostenta el poder en este país ha logrado unificar, con sus últimos decretazos, el sentimiento de contrariedad de los que un día fuimos tan ilusos de darles nuestro respaldo con aquellos reaccionarios que profetizaban ya este tipo de abusos cuando acapararan el poder. Han asentado el espíritu de la censura, una aptitud manifiestamente restrictiva para la creación y que creíamos ya abolido. Ya me imagino, otra vez, al funcionario censor asistiendo a un pase preliminar de una película o de una obra de teatro indicando al director el cambio de la escena porque en ella se fuma, porque se bebe un gin tonic porque lo exige el guión del atormentado personaje principal, pongamos por caso, de la producción “Una gata sobre el tejado de zinc”. O los dramaturgos rebanándose los sesos para encajar en sus escenas motivos que no contravengan ni ley del tabaco ni del alcohol ni mantengan a sus protagonistas en aptitudes que puedan herir la sensibilidad del espectador. ¡Qué hubiera sido de los payasos de la tele –Gaby, Fofó, Miliki y Fofito- si en aquellos años de tanto retraso, de imágenes en blanco y negro, de sus parodias hubieran tenido que quitar un cigarrillo que quemaba un pantalón o un vaso de vino con el que se censuraba precisamente el abuso de su consumo!

            Prohibir siempre ha sido la mejor invitación para delinquir, para activar la imaginación con la que burlar leyes obsoletas como las que se están imponiendo en nuestro país. Cuando todo el mundo aboga por consensuar los derechos de unos y otros, aquí retomamos la vieja aplicación de la exclusión, de apartar a los que no mantienen el mismo pensamiento, con el consiguiente peligro de rebelión.

            Hay que actuar preservando los derechos de quienes no queremos anegar y ennegrecer nuestros pulmones con la nicotina, ni aspirar humos que son nocivos para la salud. Pero de ahí a convertir en proscritos a los fumadores hay un larguísimo trecho. Marginarlos a la intemperie es criminalizarlo. Más les valdrían realizar programas para la eliminación paulatina de estos maliciosos hábitos o simplemente eliminar su consumo, pero claro eso significaría una clara merma en los ingresos recaudatorios con los que se nutren para otros tipos de estipendios.

            Si en el teatro ya prohíben su utilización cuando lo exija el guión, mal camino llevábamos, porque estos no serán más que la punta de un iceberg que nos llevará a la concreción de una realidad que no tenía más que visos de ficción en la mente Orwell, cuando escribió 1984.

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T
<br /> NUNCA HE SIDO FRANQUISTA, ESE SISTEMA DE GOBERNAR ME REPUGNA, PERO DESDE LUEGO, SI ESTA LEY LA HUBIESE DICTADO FRANCO AHORA ESTARÍAN LOS PROGRESISTAS DE LA MEMORIA HISTÓRICA SEBÁNDOSE. VIVIR PARA<br /> VER.<br /> <br /> <br />
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