Esta es la ventana a la que me asomo cada día. Este es el alfeizar donde me apoyo para ver la ciudad, para disfrutarla, para sentirla, para amarla. Este es mi mirador desde el que pongo mi voz para destacar mis opiniones sobre los problemas de esta Sevilla nuestra
Todavía no entiendo muy bien ésto de la memoria histórica. Debo ser algo torpe para ésto de las cuestiones jurídicas embrocadas en el fascinante mundo de la política. Esperemos que a los judíos, más aún a los árabes, nos les dé por repasar la historia...
Está Sevilla plagada de bellas historias que nos recuerdan el esplendor y la fuerza del paso de los siglos, de la impronta que heredamos, de leyendas que corren por sus calles pregonando amores, convocando lides y duelos que tienen el trasfondo del rostro...
Será cosa de creer o no creer. Pero lo cierto, tras oír a Monseñor Asenjo Pelegrina –cada vez que le refiero me acuerdo de un antiguo árbitro de fútbol-, es que se remueve la conciencia y uno reflexiona sobre la verdadera situación espiritual de nuestras...
Hay que tener muchas ganas de concebir y crear para ponerse a escribir en este mediodía, que ya comienza morder las calles con el fuego de la inmisericordia estival, a aguijonear con sopor las carnes, y desasirse de esta mandanga que se apodera del cuerpo...
En esta ciudad todo parece desnaturalizarse conforme nos dirigen hacia una extraña modernidad. Hay conceptos naturales que la gente comienza a alterar. La libertad de actuación se mal entiende y muchos pasan a formular el tremendo y cuestionable pensamiento...
Ha visto como los siglos pasaban frente a él, cómo cambiaba la fisonomía en su entorno y cómo las miradas se sucedían de generación en generación. Los más regios pasos han deambulado por sus estancias. Ha sido testigo de los más importantes acontecimientos...
Cada vez entiendo menos las cosas que suceden en esta ciudad, que no es ni más ni menos que lo que puede estar ocurriendo en otros lugares del mundo. Esta preocupación mía, debe ser cosa de la edad, de los avatares de la vida, que va horadando los sentimientos...
Debe ser por la edad o por los intereses particulares de cada uno. Afortunadamente no se ha perdido del todo este vínculo que nos hace merecedores de la grandeza humana. Muchos quieren presumir de este don, de este bien inmaterial que se fija en las profundidades...
Dicen que la infancia es la patria del hombre, que no hay días ni años más felices que los que somos capaces de recordar ataviados con el espíritu de la ingenuidad y la sencillez, el espacio donde reposan sus sueños, donde se descubre la fuerza y el poder...
Son como esas nubes de agosto a las que nadie presta demasiada atención si no es para buscar semejanzas físicas, para enaltecer su algodonosa belleza. Esos cirros que, pasan a veces desapercibidos, dan esplendor al azul inmaculado y dotan al firmamento...
Me acaban de dar la noticia y es como el si el tiempo se hubiera desprendido del universo y hubiese caído de improviso sobre mis hombros con la contundencia de un muro de hormigón. Los recuerdos empiezan desenredarse de la madeja del olvido. Transitan...
Uno no deja de recibir y encajar sustos. En esta vida hay cosas que, por muy repetidas que sean, por mucho que se rijan por las leyes de la madre naturaleza, no dejan de sorprendernos, de asombrarnos, y la mayoría de las veces para adentrar en las cavernas...
Los paisajes se transforman, aun cuando los espacios sigan permaneciendo donde los dejamos años antes y se produce una lucha en el interior porque la memoria te los presenta de una manera extraña, distinta e irreconocibles porque los proyecta en el tiempo...
Probablemente nos encontremos en el periodo de la historia en el que el ciudadano de a pié, al que muchas veces no se le presta el debido respeto ni la atención necesaria, esté mejor informado. La intromisión de los medios de información en el campo digital...