Esta es la ventana a la que me asomo cada día. Este es el alfeizar donde me apoyo para ver la ciudad, para disfrutarla, para sentirla, para amarla. Este es mi mirador desde el que pongo mi voz para destacar mis opiniones sobre los problemas de esta Sevilla nuestra
En la vorágine política y, sobre todo social, en la que nos encontramos vienen ahora a comunicarnos, de improviso y sin ningún aviso previo, –en esta ciudad todo se hace previa comunicación oficial, especialmente del delgado de área correspondiente- que se van a iniciar las obras para la reconversión, en sentido único del tráfico, de la avenida de Eduardo Dato, lo que vendrá a significar la regeneración del asfaltado, una nueva señalización y otra vez a “concienciar” a la ciudadanía de las beneficiosas repercusiones que esta decisión de la Delegación de las Infraestructuras para la Sostenibilidad del Ayuntamiento de Sevilla, que dirige nuestro ínclito devorador de esos bichillos sonrosados que se arrastran por la mar salada, D. Antonio Rodríguez Torrijos, tendrá para el tráfico rodado en un sector de la ciudad maltratado y tan necesario de este tipo de actuaciones. Otras medallas al pecho.
Hombre, me podría decir cualquiera de los ciudadanos que sufren diariamente los socavones, las grietas y la escasísima señalización vial que esta calle presume tener, de que el arreglo del pavimento es al menos necesario, cuando no imprescindible para no dejar medio coche en uno de los muchísimos baches que “adornan” la avenida. Pero también me dirán ustedes que para llegar ahora a su casa o al lugar de trabajo a esta zona, pongamos por ejemplo la calle San Bernardo, desde el sector sur, oeste y norte de la ciudad –en este último supuesto sería un auténtica odisea- tendrán que rodear media Sevilla para llegar al destino, eso si no tiene que volver a empezar otro rally al pasarse del acceso o no encontrar aparcamiento, que ésta es otra. Pero como dice un amigo mío, sigamos hablando de la humedad que ya hablaremos de las ratas.
Y es que San Bernardo puede quedar totalmente aislado en esta espiral de actuaciones desafortunadas que la referida Delegación viene concretando en la ciudad en vísperas de las elecciones municipales, ojo sin ninguna protesta por parte de la ciudadanía, aunque de nada serviría ante la dictadura de estos elementos de tan baja catadura que se han apropiado del ayuntamiento ninguneando la mayoría de votos que dio su refrendo a otra opción política.
Otra cuestión importante, que a estos señores les importan un bledo, son las consecuencias que tendrá para el comercio de la zona ante la dificultades de acceso y la imposibilidad no ya de aparcar sino de estacionar unos instantes para realizar las gestiones o las pequeñas compras de las que viven muchos pequeños industriales de este sector de la ciudad. La repercusión puede ser descomunal. Este continuo atosigamiento al pequeño comerciante puede ser la causa del cierre de sus establecimientos, cosa que les trae al pairo. Lo importante es significarse, aún a costa de la sangre de los inocentes, para la obtención de votos que les permitan su continuidad en esta posición de privilegio que les posibilita viajes y grandes comilonas cargo de erario público. Me pregunto si serán capaces de instaurar esta permuta del orden viario en la calle Luis de Morales, en donde tiene uno de sus principales edificios El Corte Inglés y junto al que se asienta el mega establecimiento Nervión Plaza, porque digo yo que en este preciso lugar también el caos, el desconcierto y la anarquía reinan con toda su magnificencia, no hay más que darse una vuelta por su alrededores, a cualquier hora del día, para certificar esta razón. Que Dios nos coja confesados si estos megalómanos vuelven a obtener la suficiente mayoría para el desgobierno de esta ciudad, en otro tiempo hermosa y habitable.